La señora Paca

Mature

La señora Paca
La señora Paca es la mujer de la limpieza de una empresa. Un edificio de
oficinas que necesitan de una mano constante que limpie y ordene.
Paca ya esta apunto de llegar a los 50 años. Es una mujer divorciada que se
cuida. Es menuda, apenas supera el 1,5M. También muy delgada, casi como una
joven adolescente. Esa es su gran suerte. Si no se fijan bien, hay quien la
confunde con una joven.

Pero la señora Paca no es joven, y ya no atrae a los que le gustan. Chicos
jóvenes y vigorosos, con hormonas alteradas. Al mismo tiempo son su mayor
maldición. Le ensucian los baños, se masturban y le dejan regalos en forma
de semen, que aunque le excitan, considera que esta desaprovechado. Aunque
le fastidia más que entre una pareja a follar.

Lo que nadie sabe, es que tiene una mente muy marrana. Desea a todos los
jóvenes, y si son tímidos, los desea aun más. Se hace la despistada y
entra en los servicios cuando sabe que hay chicos meando, solo con la
intención de ver si ve alguna polla. O frota sus pequeños pechos cuando
alguno intenta salir del baño y ella esta en la puerta limpiando.

Su fantasía, es poder pillar a uno de los más jóvenes que fantasean con
follar con alguna de las chicas, y se masturba en los baños. Fantasea con
meterse en el baño, sentarse en el váter, y enseñar al chico que pille, lo
que hace una boca con experiencia. Sacarle hasta la ultima gota.

Hay un chico que le atrae especialmente. Un chico alto y muy delgado, pero
también muy tímido. Es buen chico y no es de los que anda metiéndose con
las chicas. Y piensa que nunca seria de los que se masturban en el baño.
Aun así, fue al que culpo.

– Eh, ven aquí un momento.- Le dijo agarrándole por el brazo con unos
gantes húmedos de detergente.

Era de aquellos viernes tranquilos, de los que ya no queda nadie en la
oficina. Algún chico había entrado en el lavabo sabiendo que ya quedaban pocas personas y había dejado el interior del váter y el suelo lleno de líquido seminal.

– Te parece normal esto?- Le dijo arrastrándolo hacia el interior y asegurándose de que la puerta principal quedara fortuitamente encallada.- Esto es una marranada.

Estaba enseñandole el interior del lavabo y la marranada allí lanzada. El pobre chico, confundido, solo balbuceaba, yo no, yo no.

– Exacto! Espero que tu no hayas sido, porque si te pillo…-alargó la mano y cogió ese enorme paquete, no sólo la cogió, la acarició y apretó en su mano mientras movía todo el paquete.- si te pillo te arranco esta…

El chico había dado un brinco de la impresión pero cuando su cerebro se dio cuenta de lo último que había dicho, su polla tomo el control de su cuerpo. El mensaje tardó en llegar, unos segundos en los que la polla se iba poniendo ya dura a causa de las caricias de la Paca.

-… Te pillo te arranco esta con la boca. Porque el semen no se desperdicia.

La mujer sabia que era suyo, cerró la puerta y se preparo para cumplir su fantasía. Esa tarde merendaria semen.

– Creo que tu no has sido. Ya veo que esta no ha sido descargada, así que voy asegurarme que no lo haces después.

El chico no se creía nada. Una mujer con casi 30 años más que él, estaba bajándose la cremallera, sentada en el váter frente a él, le cogía la polla y se la comía con ansiedad. Esa mujer comía como si realmente quisiera tragarse la polla, pero sin violencia, sabia que hacia, iba a conseguir que se corriera rápido.
Ella no creía que tuviera tanta suerte, la polla era joven y enorme, realmente enorme.

El no se movió, se limito a observa como la cabeza se movía rítmicamente comiendo con rapidez y voracidad. Tenia muchas ganas de correrse, pero no quería hacerlo así, le apetecía otra cosa.
Para sorpresa de ella, el la estaba deteniendo y haciéndola levantar. Parecía como si no quisiera que se la comiera, pero acto seguido vio como la ponía cara a la pared y la apretaba levantandole la bata. Al momento se encontró con más de 20 centímetros entrando en su cuerpo. Sintió de nuevo el cosquilleo del orgasmo inminente.
No tardo en llegar, y mordió la tela de la bata para reprimir un grito. Enseguida sintió el calor del semen del chico invadiéndole por dentro.

Ambos se despegaron satisfechos, aunque ella, se agacho a chuparle las ultimas gotas de semen.

– Uff, lo siento, he terminado muy rápido.

– Tranquilo, yo no he terminado contigo- Dijo la señora Paca mientras intentaba conseguir su ansiada dosis de semen.

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