un castigo

un castigo
Hace dos años ya que me separe, mi nombre veronica sandoval y tengo 42 años, mi marido me dejo por una jovencita nigeriana de 22 años, yo lo pase muy mal durante los meses despues de la separacion pero tambien mi hijo nicolas muñoz que por aquel entonces solo tenia 15 años.
El que su padre nos dejara por una mujer negra hizo que naciera en mi hijo un profundo odio hacia las personas de otro color, aunque yo siempre he sido una mujer muy liberal y abierta a otras culturas, no pude evitar que mi hijo se fuera metiendo cada vez mas en grupos de tendencias radicales y con pensamientos racistas.
Ahora tiene 17 años y ya son varias las veces que me han llamado de su liceo para hacerme saber su mal comportamiento y agresiones a otros compañeros, sobre todo a 5 jovenes un año menores que el, chicos marroquíes que llevan unos meses en la clase de mi hijo como resultado de un proyecto de integración con Marruecos.

Esta historia ocurrio el dia después de la ultima visita que tuve que realizar al liceo de mi hijo porque habia insultado gravemente a 2 de estos jóvenes, nada mas llegar a casa, le recrimine nuevamente su comportamiento aunque el no parecio hacerme mucho caso, una de tantas broncas que le habia echado y las cuales no habian surtido efecto, mi hijo merecia una leccion contundente.
Habian pasado 2 horas y nicolas continuaba en su habitación escuchando musica cuando llamaron a la puerta, yo estaba en la cocina preparando la cena cuando al abrir me tope con los 5 jovenes marroquíes a los cuales mi hijo tenia martirizados.
Entraron de golpe y me dijeron que venian a hablar con nicolas, eso a mi me extraño mucho, los conocia y sabia perfectamente que mi hijo y ellos se llevaban mal, no imaginaba el motivo de su visita.
Les hice pasar al living y se sentaron en el sofa, fui a llamar a mi hijo y cuando llego al living se quedo muy sorprendido al ver a esos chicos alli, empezo a gritar.
-“Que hacen estos mierdas aquí, fuera de mi casa o los saco a patadas”
El mas alto del grupo parecia llevar la voz cantante y fue el que contesto a mi -“No hemos venido a saludarte como podras imaginar, hemos venido a culear a tu madre en tu puta cara, estamos hartos de ti y hemos pensado que verte humillado mientras ves a tu madre empalada por nuestras vergas es lo que te mereces por bastardo”

Tanto yo como mi hijo nos quedamos helados, 3 de ellos se abalanzaron rapidamente sobre el, iban preparados asi que sacaron un rollo de cinta islante y le amordazaron al mismo tiempo que inmovilizaban de pies y manos.
Al parecer aunque se metia con ellos, siempre lo hacia de uno en uno, por lo tanto al unirse los 5, mi hijo no pudo hacer nada para evitar que le dejaran inmovilizado.
Luego se dirigieron a mi:
-“Señora, queremos culearla, podemos hacerlo por las buenas o por las malas, su hijo es un mal nacido, seguramente no tiene usted la culpa, pero no podemos dejar que siga puteandonos y hemos pensado que nada puede dolerle mas, que ver a su madre culear con nosotros, los moros a los que tanto odia”.
Dicho esto, me llevaron a mi y a mi hijo a la habitación de matrimonio, alli dejaron a mi hijo en una esquina de la habitación y a mi me sentaron en la cama, luego se desnudaron por completo.
Yo todavía no habia reaccionado, esos 5 chicos estaban alli para follarme ante mi hijo y yo no sabia que hacer, pero al verles desnudos y ver 5 pollas tiesas como mastiles y de un tamaño bastante agradable empece a sentir cierta calentura, no imaginaba como era posible que me estuviera pusiendo caliente, esos jóvenes estaban alli para humillar a mi hijo y para culearme
sin mi consentimiento pero desde que mi marido nos dejo, hacia ya 2 años, yo no habia estado con ningun otro hombre y mi conejito empezaba a necesitar una zanahoria.
Uno de ellos comento:
“Es hora de darte una leccion maldito cabron”.
Esa palabra fue clave, una leccion era lo que mi hijo necesitaba, lo que yo no habia podido darle para que dejara su comportamiento, culear con esos hombres era una leccion muy fuerte pero necesaria, al fin y al cabo, ellos iban a culearme quisiera yo o no, asi que mejor seria abandonarse e intentar disfrutar de la situación.
Dos de ellos se acercaron y me quitaron mi sueter, asi como el sujetador, dejando libres mis 2 grandes tetas, luego me bajaron el pantalón y los calzones y las lanzaron hacia donde estaba mi hijo.
Ellos se sorprendieron de mi predisposición a desnudarme, se estaban dando cuenta de que yo estaba dispuesta a ser culeada por ellos sin muchos impedimentos.

El lider del grupo fue el primero en acercarse, me tumbo sobre la cama y abriendo sus piernas empezo a comerme la zorra con una maestria impropia de sus 16 años, desde luego nadie me habia comido la vagina de esa manera, ni siquiera mi marido.
No tarde en dejarme llevar y yo apretaba con mis dos manos la cabeza de mi amante para que su lengua llegara mas adentro, no tarde mucho en estallar en un maravilloso orgasmo que ellos aplaudieron y dedicaron a mi hijo.
“Vaya,vaya, parece que a tu mama le gustan mas lo moros que a ti”
“Ya veras como tu mama nos come los picos, seguro que se lo pasa genial, mira como ha gozado con esa comida”.
El mismo que habia lamido mi shoro, me dijo que ahora me tocaba a mi, se puso de pie cerca de mi hijo y yo me arrodille ante el, mi hijo era como una parte mas del mobiliario, en esos momentos yo solo pensaba en los 5 jovenes que iban a darme sus penes hasta hacerme reventar, solo queria saber lo rica que debia saber esa joven verga.

Las lagrimas caian por las mejillas de mi hijo cuando me acerque con la boca abierta hacia la herramienta de ese joven.

Agarre aquel palo con una de mis manos y lo lleve hacia mi boca tragándomelo de golpe y empezando a succionarlo sin parar. La fiesta había llegado a un punto del que no había posible retorno. Me comía aquel poderoso miembro chupándolo por todos los rincones.
Otro de ellos se acerco y me quede admirando aquella verga con cara de lujuria y de pronto acaricie el glande amoratado de aquel muchacho con la punta de mi lengua pasando a recorrer toda la longitud de aquel miembro ensalivándolo por completo.
De los 3 que todavía miraban, 2 de ellos se arrimaron a sus compañeros y mostrandome dos penes fenomenales ante las que me quedé con la boca abierta y los ojos fuera de sus órbitas. Ambos miembros eran de dimensiones extraordinarias.. Jamás había tenido en mis manos algo semejante. Era una estaca de unos veintidos centímetros la cual imaginé que me destrozaría cuando me traspasase. Me lancé a por ellas succionándolas alternativamente aunque mi boca no daba abasto con ambas vergas. Aun así finalmente conseguí tragarme por completo el nabo de aquel chico llegando a tocar la garganta con la punta de su glande. Aun no me explico cómo conseguí hacerlo. Lamí aquella rica banana como mejor supe.
Sus testiculos sabian a gloria. Los chupe y mordisquee con ganas hasta que el ultimo que faltaba por llenar mi boca con su pene se acerco a mi, menor de longitud pero tan gruesa como mi muñeca, me la trage por completo hasta que mi nariz topo con su bello pubico, con su pene clavado por completo en mi garganta permaneci unos segundos, pudiendo comprobar como mi hijo gimoteaba al ver como su madre se comia las pencas de los chicos a los que el tanto odiaba.
Los 5 me rodearon con sus penes y yo comence a deborar penes sin parar hasta que no pudieron aguantar mas y se corrieron en mi cara, varios chorros impactaron contra mi rostros, algunos de ellos fueron directos a mi garganta, los cuales trague con ganas, nunca habia tragado el semen de un hombre, pero en esos momentos estaba caliente como una puta.
“tirame tu leche en mi boca, quiero tragarlo todo, llenarme las entrañas”
No podia creer que esas palabras salieran de mi boca, me habia convertido en una puta en las narices de mi propio hijo.

Mis palabras fueron acogidas con entusiasmo por el grupo.
” tu mami, como traga”
“Parece que le encanta la leche, lastima no tener unas galletas para que pueda mojar,jajaja”
“La muy zorra no deja escapar ni una gota, que te parece nicolas, tu mama se traga nuestra corrida sin ni siquiera pestañear”

Ni 10 minutos tardaron sus penes en recobrar la energia, justo el tiempo suficiente para limpiarme la cara de restos de semen.
Uno de ellos se colocó entre mis nalgas y empezó a chuparme el oyo consiguiendo sacarme un gemido de placer. Humedeció mi entrada posterior y después su lengua se hizo más ambiciosa penetrando en el interior de mi ano. Me estaba volviendo loca de placer. Estaba segura que aquellos cabrones deseaban sodomizarme. Jamás lo había probado con mi marido pero en aquellos momentos sabía que no sería capaz de negarme a pasar aquella prueba. Ni con mi hijo mirando me iba a negarme a que aquellos hombres me dieran bien por el culo, que me encularan era mi unico anhelo, con mi hijo mirando casi mejor, era toda una puta caliente.
Me subi en la cama en la que concebi a mi hijo nicolas y me apolle en el cabezero, el mismo que habia lamido con pericia mi culo, se situo detrás mia y poco a poco fue pentrandome la zorra.
El muchacho culeaba con fuerza clavandome todo su pene hasta el fondo. Me tenía bien abierta de piernas y me sujetaba de las caderas traspasándola con gran virulencia.
Luego me giro y uno de ellos se acerco con su pene a mi boca. Me agarré al palo de aquel chico y comencé a comérmela sin parar.
Me sentía cómoda en aquella posición comiéndome aquel sabroso plátano de chocolate que me hipnotizaba mientras el otro me penetraba. Me quedé adorando aquel glande amoratado que me encantaba. Volví a chupar su pene con ansia intentando conseguir hacerle correr de nuevo. Deseaba sacarle toda su leche y esta vez no pensaba dejar que se me escapase. Me iba a tragar toda su espesa vitalidad. Me afané en masturbarle chupándole la verga y meneándosela sin parar. Al tiempo bajaba de vez en cuando hacia sus testículos y se los lamía para proporcionarle mayor placer.
Se salieron de mis agujeros y antes de que sus compañeros les sustituyeran, me acerqué a el y le agarré la dura verga que tenía e inicié unos lentos movimientos sobre ella masturbándole con dulzura. Nos dimos un beso apasionado y al separarnos le dije al oído que se tumbase sobre al alfombra de la habitacion que deseaba montarme sobre él.
El chico sonrió y accedió a mis ruegos tumbándose boca arriba apuntando hacia arriba con su mástil. Me encantaba la manguera que poseía aquel guapo joven.
Le agarré de la verga y me coloqué a horcajadas sobre él apoyando la zorra sobre su poderosa cabeza y me acabé sentando de golpe sobre el, mirando justo a donde estama mi hijo.
Lancé un prolongado suspiro al notar como iba entrando centímetro a centímetro en mi interior. Tras permanecer unos breves segundos sintiéndome taladrada por aquel chico apoyé mis manos sobre su pecho y empecé a cabalgar sobre mi potente macho como una yegua enloquecida al tiempo que el me golpeaba las nalgas con las palmas de sus manos haciéndome gritar.
Le cabalgue durante unos minutos, suficientes para que mi hijo viera perfectamente como mis tetas subian y bajaban cada vez que la verga de ese joven se clavava en mi.
Luego dejo paso a su compañero el cual comenzo a culearme en brazos contra la pared, me sentaba sobre su verga haciéndome exhalar auténticos alaridos de júbilo.

Luego volvimos a la posición anterior, al parecer al chico le habia encantado ver como montaba a su amigo y deseaba que le montara tambien a el, me ayudó a caer sobre su pecho con lo cual mostraba mis nalgas en todo su esplendor.
Otro se arrodilló tras de mí y chupó mi ano dándome un beso negro de fábula. Sabía lo que aquello significaba y deseaba ser ensartada por aquellos dos machos al mismo tiempo. Tras dejarme el ano bien lubricado gracias a su saliva, se aproximó a mi oreja y me susurró que me relajase que todo iría bien. Que ellos se encargarían de que disfrutase. Desde luego que hasta ahora no habian mentido y a pesar de culear ante mi hijo, me lo estaba pasando como nunca.
El que me culeaba debajo se quedó parado y el otro joven acercó la punta de su lanza a mi esfínter apoyando aquella cabezota en la entrada. Aquellos dos cabrones me iban a destrozar por dentro pero estaba dispuesta a pasar aquella dura prueba. El chico empezó a introducir con suavidad el glande y me agarró con las manos de las caderas.
Bonita, ahora voy a penetrar tu estrecho agujerito hasta que desees que no acabe nunca. Será la mejor experiencia de tu vida. Es el punto culminante a esta bonita fiesta que le hemos preparado a tu hijo.
Tras aquellas palabras, apretó fuertemente mis nalgas hacia él clavándome su enorme ariete en el culo. Chillé sin poder controlarme. El dolor era insoportable. Aquello era excesivamente grande y fuerte para que mi pobre culito lo cobijase. Me estaba quemando por dentro. Lloraba sin poder aguantar el embate.
Golpeaba sus testículos contra mis nalgas. Por fin había logrado alojar toda aquella tranca en mi dolorido esfínter. El chico se quedó quieto unos segundos para dejarme asimilar aquel torpedo que me había traspasado. Entonces el otro empezó a rotar su pelvis follándome en el momento en que su amigo inició un metesaca enloquecedor. Sentía en mi interior como ambas barras se unían entre sí. Yo me acoplé al movimiento de mis dos amantes rotando mi pelvis sobre las de ellas. El dolor dio paso a un placer indescriptible. Ahora sí que me encontraba en la gloria siendo follada por ellos. Los gemidos dieron paso a unos aullidos enloquecedores por mi parte. Notaba como la carne de aquellos jovenes llenaba mis intestinos sin remedio.
“estoy muy caliente. Me muero de gusto con ustedes. Me culean de maravilla. No deseo que esto acabe nunca”.

Le decian a mi hijo:
“Parece que mama estaba deseosa por probar nuestras vergas”, mira como se entierra en su culito mi pene, mira bien.
Yo gozaba como una puta
“culeame. Me encanta como me lo haces. Es lo mejor que he sentido en toda mi vida. No te detengas ni un solo segundo, por favor, es demasiado bueno para dejar que se acabe”

Incluso me dirigi a mi hijo:
“Esto es culpa tuya cariño, te dije que no te portaras mal y tu no hiciste caso, mira, ahora estas siendo castigado viendo como estos jóvenes me culean”.

Sentía que el orgasmo se aproximaba a pasos agigantados. Deseaba retrasarlo lo más posible pero no lo logré. Les dije que me corría y que se viniesen conmigo, que me llenasen mis dos agujeros con sus calientes leches. Así pues ambos aceleraron sus acometidas hasta quedarse parados en mi interior exhalando gritos los tres al corrernos como auténticas bestias en celo. Al tiempo yo me comia una penca mientras pajeaba a los otros dos, los 5 me habian culeabo como campeones y no podia dejar sin gozar de mi a ninguno de mis amantes, no tenia agujeros suficientes para todos pero al menos usaba mis manos para dar placer a los que no ocupaban ninguno de mis 3 agujeros.
Cuando aun notaba la leche en mi culo y en mi zorra, los tres restantes descargaron en mi boca, yo tenia mucha sed y trague todo, esta vez si que no desperdicie ni gota, debi tragar mucho esperma aquella tarde.
Cuando se recuperaron se vistieron y me dieron un beso de despedida al igual que las gracias por el rato que les habia echo pasar, ya les dije que el gusto habia sido mio.
mi hijo no comento nada de esto con nadie aunque ya no han vuelto a llamar de el liceo, ahora parece que es un joven ejemplar.
Tal vez piensen que la leccion que di a mi hijo fue demasiado dura, pero una madre tiene que hacer lo que tiene que hacer por el bien de su hijo, aunque suponga esfuerzo y desde luego tiene que saber que albergar esas vergas en mi culo me supuso mucho esfuerzo.

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